Yasmira Coromoto Tovar, habitante del sector Mata Gorda, Puerto Ayacucho, estado Amazonas denunció que militares de la FANB detuvieron a su esposo y a su hijo y los acusaron de ser guerrilleros durante el operativo militar contra disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Dijo a la periodista Sebastiana Barráez que fueron golpeados por los miembros del Ejército, quienes además le robaon su comida y productos de aseo personal.

«Funcionarios del Ejército se llevaron a mi esposo e hijo, los están acusando de ser colaboradores de grupos armados, grupos irregulares, grupos paramilitares y nosotros somos una familia campesina, productores; tenemos 12 años trabajando la agricultura. Le hago un llamado al gobernador Miguel Rodríguez, a las autoridades del Psuv, para que tomen las acciones necesarias para evitar los atropellos contra la sociedad civil. Le hago un llamado al general de la ZODI, Angelvis Pérez que ponga freno a los abusos de los militares en el operativo militar”, expresó Tovar a Barráez según un reporte de Infobae.

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Dijo que cuando los militares llegaron a su casa “metieron a uno en cada cuarto” y que a ella le dijeron que corroborara que ellos “no somos ladrones, ni gente mala”. Relató que “luego nos sacaron a todos; a mí me llevaron para la matica de mango abajo, a los demás los pusieron en el porche y en el corredor. A mi esposo lo tenían con los muchachos dándole palo; aquí tengo un hierro con el que le daban a mi hijo”.

«Se llevaron los cepillos dentales, la crema dental, mi jaboncito, toda mi comidita, el veintiúnico champucito que tengo también se lo llevaron. El queso, unos cambures, unos topochos maduros se lo comieron. Toda la leche se la tomaron”, lamentó.

Finalmente, la mujer aseguró que la acusaron a ella “de ser jefa de los farianos. El marido suyo, el viejo ese, también es jefe”, le habrían dicho. “Que me iban a quitar una oreja y unos dedos, por sinvergüenza, porque yo era una vieja sinvergüenza que estaba tolerando a esa gente aquí y que eso lo iba a pagar, que yo no era ninguna pastora, que me escondía en la falda de los evangélicos”.